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    Colombia no subió la tasa: la dejó en 12% con la junta partida 4-3

    Dos de cada tres analistas esperaban 12,5%. No pasó. Cuatro codirectores votaron por no moverse y tres por subir medio punto, con la inflación en 6,14% y las expectativas apuntando aún más arriba.

    Por Redacción
    ·7 min de lectura
    Entrada principal del edificio del Banco de la República en Bogotá
    Foto: Peter Angritt · CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

    El viernes 31 de julio, la Junta Directiva del Banco de la República decidió dejar la tasa de política monetaria en 12%. Votaron cuatro codirectores a favor de no moverse y tres a favor de subirla medio punto.

    Conviene empezar por reconocer lo que no ocurrió. El 27 de julio publicamos que el mercado esperaba una subida al 12,5%, y esa era efectivamente la lectura mayoritaria: dos de cada tres analistas consultados por Anif apostaban por 50 puntos básicos más. No llegaron. Un pronóstico de consenso no es un hecho, y esta es la diferencia entre las dos cosas.

    Lo que hay detrás del 4-3

    Una junta de siete que se parte cuatro contra tres no está indecisa: está mirando dos datos que apuntan en sentidos opuestos.

    A favor de subir. La inflación colombiana no está bajando, está subiendo. El dato de junio del DANE la dejó en 6,14% anual, frente al 5,84% de mayo y al 4,82% de junio de

    1. Es más del doble de la meta del 3%. Y las expectativas de los analistas, que es lo que

    de verdad quita el sueño en un banco central, se movieron al alza: 6,6% para diciembre de 2026 y 5,0% para 2027.

    Merece la pena detenerse ahí un segundo. Que la expectativa para diciembre (6,6%) esté por encima de la inflación de hoy (6,14%) significa que el mercado no espera que esto se corrija solo: espera que empeore antes de mejorar. Y que la de 2027 siga en 5,0% significa que nadie ve la meta del 3% ni a año y medio vista. En la jerga, las expectativas están desancladas: los precios ya no se fijan mirando la meta del banco, sino mirando la inflación pasada. Esa es exactamente la situación que los tres codirectores disidentes querían atajar.

    A favor de no moverse. La economía está respondiendo. El Indicador de Seguimiento a la Economía subió 5,1% anual en mayo, el desempleo bajó al 8,0% en junio y el propio banco proyecta un crecimiento del 2,5% para 2026. Subir la tasa sobre una economía que ya está enfriándose por sus propios medios es cobrar dos veces el mismo peaje. La mayoría prefirió esperar a que el ajuste que ya hizo termine de llegar.

    Porque el ajuste ya hecho es enorme y es fácil perderlo de vista:

    FechaDecisiónTasa
    Inicio de 20269,25%
    30 de enero+100 pb10,25%
    31 de marzo+100 pb11,25%
    30 de abrilsin cambio (unánime)11,25%
    30 de junio+75 pb12,00%
    31 de juliosin cambio (4-3)12,00%

    275 puntos básicos en seis meses. La política monetaria tarda entre tres y cuatro trimestres en surtir efecto pleno: buena parte de esa subida todavía no ha aterrizado en la economía real. Ese es el argumento de los cuatro.

    El dato que casi nadie miró: de dónde viene la inflación colombiana

    Aquí está lo que más nos llamó la atención al leer el boletín completo del DANE, y no lo vimos en ninguna cobertura.

    Si uno supone que la inflación de Colombia viene del petróleo y de la energía —que es la historia que domina el resto del mundo ahora mismo—, los números dicen lo contrario. Estas son las variaciones anuales por división de gasto en junio, con el promedio nacional en 6,14%:

    DivisiónVariación anual
    Restaurantes y hoteles9,59%
    Salud8,39%
    Educación7,57%
    Bebidas alcohólicas y tabaco7,02%
    Alimentos y bebidas no alcohólicas6,83%
    Promedio nacional6,14%
    Transporte5,47%
    Información y comunicación5,16%
    Alojamiento, agua, electricidad, gas5,02%
    Recreación y cultura3,92%
    Prendas de vestir y calzado2,98%

    Transporte y los servicios del hogar —las dos divisiones donde se cuela el precio de la energía— están por debajo del promedio. Lo que tira hacia arriba son servicios intensivos en mano de obra: restaurantes, salud, educación. Es decir, una inflación doméstica, de costos laborales y de indexación, no importada.

    Eso importa por una razón práctica: la inflación importada se va sola cuando el barril baja; la de servicios, no. Se corrige apretando la demanda interna, que es lento y duele. Cuadra con lo que ya había dicho el gerente del banco sobre "medidas que no son agradables".

    Un matiz honesto sobre esa tabla: la división de mayor peso en la canasta, Alojamiento y servicios (33,12%), aporta 1,56 puntos de los 6,14 pese a crecer poco, sencillamente porque pesa mucho. Junto con Alimentos (1,29) y Restaurantes (1,07) explican casi dos tercios de la inflación total. Crecer poco con mucho peso puede importar más que crecer mucho con poco peso.

    Colombia paga la tasa real más alta de la región

    La tasa nominal por sí sola no dice nada. Lo que aprieta de verdad es la tasa real: lo que queda del interés después de descontar la inflación. Este es el cálculo, hecho por nosotros con la fórmula estándar —dividir uno entre otro, no restarlos— y con las cifras vigentes al cierre de julio:

    PaísTasaInflaciónTasa real aprox.
    Colombia12,00%6,14% (jun, IPC)+5,5%
    México6,50%3,10% (IPC)+3,3%
    EE. UU.3,50–3,75%3,7% (PCE de junio)≈ 0%

    Colombia está aplicando un freno real de cinco puntos y medio. Estados Unidos, con la Fed que mantuvo su tasa con tres votos en contra, prácticamente no está frenando. Y México, que ya tiene la inflación en 3,10%, frena a la mitad de ritmo que Colombia y con mucho menos que corregir.

    Dicho de otro modo: de los tres, Colombia es el que tiene el problema más grande y también el que está aplicando la medicina más fuerte. No es una anomalía; es coherencia.

    La comparación tiene un límite que conviene declarar: los deflactores no son idénticos —México y Colombia usan IPC, la cifra de EE. UU. es el PCE— y las fechas de corte tampoco coinciden del todo. Sirve para el orden de magnitud, no para decimales.

    Qué cambia para un colombiano

    • Si tienes crédito de consumo o tarjeta, la buena noticia es que el costo deja de subir por ahora. La mala es que se queda donde está, que es alto. Una pausa no es un alivio: es el fin del empeoramiento.
    • Si tienes deuda a tasa variable, los ajustes que vienen todavía reflejan las subidas de enero, marzo y junio, que aún se están trasladando. El bolsillo va por detrás del banco central.
    • Si tienes ahorros en CDT, los rendimientos siguen en niveles que no se veían en años. Y conviene mirarlos en términos reales: un CDT que rinda menos del 6,14% está perdiendo poder adquisitivo aunque el número en el estado de cuenta suba.
    • Si estás pensando en pedir un crédito grande, el calendario importa. La próxima decisión de tasas es el 30 de septiembre, y las actas de esta reunión —donde se leen los argumentos de cada bando— se publican el 5 de agosto.

    Esto es información, no asesoría financiera. Ninguna de estas cifras es una recomendación de comprar o vender nada, y tu situación concreta depende de datos que este texto no conoce.

    Si te interesa el contraste entre bancos centrales que van en direcciones distintas, aquí explicamos cómo leer dos que se mueven al revés. Y el siguiente turno en la región es Banxico, el 7 de agosto.

    Lo que todavía no sabemos

    • Quiénes fueron los tres. El comunicado da el marcador, no los nombres ni los argumentos. Eso llega con las actas del 5 de agosto.
    • Si esto es una pausa o un techo. El banco no dio orientación sobre el rumbo futuro. Cuatro votos para quedarse quieto un mes no son cuatro votos para no volver a subir nunca.
    • El dato de julio del IPC. Se publica en agosto y es la pieza que faltaba: si la inflación sigue subiendo, el 4-3 puede darse la vuelta en septiembre con un solo voto que cambie de lado.
    • Qué pasa con la energía. Las expectativas al alza se apoyan en parte en el precio del crudo, y ahí no hay nada resuelto. Nosotros mismos decidimos no publicar cotizaciones del barril cuando las fuentes se contradicen en diez dólares.
    • El componente político. Ha habido tensión pública entre el Gobierno y la junta sobre el nivel de tasas. No entramos a valorarla porque no tenemos forma de verificar cuánto pesó en la votación, si es que pesó algo.
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    Fuentes y verificación