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    Japón y Estados Unidos compran yenes juntos por primera vez desde 1998

    Tokio movió en un solo día más dinero que en ninguna otra intervención de su historia, y Washington se sumó. El yen rebotó seis unidades en una hora. Lo que no cambió es la razón por la que caía.

    Por Redacción
    ·8 min de lectura
    Sede central del Banco de Japón en el distrito de Chuo, Tokio
    Foto: Suicasmo · CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

    El lunes 3 de agosto, los gobiernos de Japón y Estados Unidos confirmaron lo que los mercados llevaban tres días dando por hecho: intervinieron juntos en el mercado de divisas para frenar la caída del yen.

    No es una operación rutinaria. Es la primera vez desde 1998 que el Tesoro estadounidense compra yenes en el mercado junto a Tokio.

    Qué pasó exactamente, y en qué orden

    La secuencia importa, porque las cifras que circulan corresponden a días distintos.

    Antes. El yen venía de tocar su nivel más débil en cuarenta años, por encima de las 163 unidades por dólar. Hay que remontarse a 1986 para encontrarlo tan bajo.

    Jueves 30 de julio. Japón intervino solo. A partir de las cuentas del Banco de Japón y de las previsiones de los intermediarios monetarios, se estima que Tokio movió unos 8,45 billones de yenes: alrededor de 53.000 millones de dólares, aunque hay estimaciones que llegan a los 59.000 millones según el tipo de cambio que se use para convertir. Sea cual sea la cifra final, es la mayor intervención de Japón en un solo día de la que hay registro, por encima de los 5,92 billones de yenes del 29 de abril de 2024. Ese mismo día, Estados Unidos hizo lo que en la jerga se llama un rate check: llamar a los bancos para preguntar precios, un gesto que el mercado interpreta como el aviso previo a una intervención.

    Viernes 31 de julio. Llegó la acción conjunta. Japón movió otros 5,33 billones de yenes y el Tesoro estadounidense entró también en el mercado. El yen pasó de rondar las 163 unidades por dólar a las 157 en aproximadamente una hora.

    Lunes 3 de agosto. Confirmación oficial por las dos partes. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que las acciones coordinadas del viernes respondieron a movimientos "desordenados" del yen y que no dudarán en repetirlas. El Ministerio de Finanzas japonés usó casi las mismas palabras. Donald Trump lo resumió a su manera: Japón "quería un poco de ayuda", y Estados Unidos siempre está ahí para Japón. El yen se apreció un 1,4% adicional hasta las 155,20 por dólar, cerca de su nivel más fuerte en tres meses, y acumula un 3,8% de subida en dos sesiones.

    Un apunte de método: las cantidades son estimaciones, no cifras oficiales. Se calculan comparando las cuentas del banco central con lo que los operadores esperaban. El Ministerio de Finanzas publica el importe real a fin de mes, y suele diferir.

    Por qué unos dicen "desde 1998" y otros "desde 2011"

    Las dos cosas son ciertas y no se contradicen. Depende de qué se cuente.

    EpisodioQué se hizoCon quién
    1998Comprar yenes (fortalecerlo)EE. UU. junto al Banco de Japón
    Marzo de 2011Vender yenes (debilitarlo)G7, tras el terremoto de Tohoku
    Octubre de 2022Comprar yenesJapón solo
    Abril-mayo de 2024Comprar yenesJapón solo
    Julio de 2026Comprar yenesJapón y EE. UU.

    La última acción coordinada fue la de 2011, pero iba en dirección contraria: el yen se había disparado tras el terremoto y el G7 intervino para debilitarlo. Para encontrar a Estados Unidos comprando yenes al lado de Japón hay que ir hasta 1998. Por eso los titulares no coinciden: unos cuentan la coordinación, otros cuentan la dirección.

    Lo que de verdad es noticia no es el tamaño

    Que Japón intervenga no sorprende a nadie: lleva haciéndolo todo el año. Entre abril y mayo había desplegado ya 11,7 billones de yenes, unos 72.000 millones de dólares.

    Lo llamativo es quién le acompañó. Estados Unidos casi nunca interviene en el mercado de divisas; su posición oficial durante décadas ha sido que el valor del dólar lo fija el mercado. Que el Tesoro compre yenes significa, por definición, vender dólares: debilitar su propia moneda.

    Y ahí está la clave de por qué esta vez sí ocurrió. Tokio quiere un yen más fuerte porque un yen débil le encarece todo lo que importa, empezando por la energía. Washington, con una administración que lleva tiempo diciendo que prefiere un dólar menos caro para sus exportadores, no tenía en esta ocasión nada que perder. Por una vez, los dos querían lo mismo. Una intervención coordinada funciona mucho mejor que una en solitario precisamente por eso: el mercado sabe que no hay nadie grande al otro lado empujando en contra.

    El problema de fondo sigue exactamente igual

    Una intervención cambiaria no cambia por qué una moneda cae. Y el yen cae por una razón aritmética y bastante simple:

    Banco centralTasa de referencia
    Banco de Japón1,00%
    Reserva Federal3,50%–3,75%

    El 1% japonés es el nivel más alto en más de tres décadas, y aun así deja una brecha de unos dos puntos y medio con Estados Unidos. Mientras exista esa brecha, a un inversor le sigue compensando pedir prestado en yenes barato para colocar el dinero donde renta más. Esa operación —el carry trade, que ya explicamos cuando el dólar ganó contra Japón y perdió contra América Latina— vende yenes de forma continua y por motivos que no tienen nada que ver con lo que opine el Ministerio de Finanzas.

    Contra eso, una intervención es un dique, no un desagüe. Compra tiempo y castiga a quien apostaba en corto, pero no toca la causa. La causa se toca subiendo tasas, y eso es decisión del Banco de Japón, no del Tesoro.

    Y no es gratis

    Las reservas internacionales de Japón sumaban 1,306 billones de dólares al cierre de mayo, según su propio Ministerio de Finanzas: 77.120 millones menos que un mes antes. Ese desplome mensual es, en buena parte, la factura de la intervención de abril y mayo.

    Sumando lo de abril-mayo con lo de estos dos días, Japón habría movido este año más de 25 billones de yenes —del orden de 160.000 millones de dólares con un tipo de cambio aproximado, conversión nuestra—. Es alrededor del 12% de sus reservas. Conviene no leer ese porcentaje como una cuenta atrás exacta: las reservas incluyen oro y títulos que se revalorizan y deprecian solos, así que el saldo no baja euro a euro con lo gastado. Pero la dirección es inequívoca. Japón tiene munición para seguir, no para siempre. Y ahora, además, tiene un socio.

    Por qué esto le importa a alguien que no tiene un solo yen

    Por dos vías, y ninguna es teórica.

    La primera es la de los mercados. Cuando el yen se mueve con violencia, el carry trade se deshace en cadena: quien pidió prestado en yenes para comprar acciones, bonos o divisas emergentes tiene que cerrar posiciones a toda prisa si el yen se aprecia de golpe. Ocurrió en agosto de 2024 y arrastró a bolsas de medio mundo en cuestión de días. Una apreciación del 3,8% en dos sesiones es exactamente el tipo de movimiento que enciende esa mecha. No es una predicción: es la razón por la que conviene entender que volatilidad y riesgo no son lo mismo.

    La segunda es la de los precios. Un yen más fuerte encarece lo que Japón exporta —coches, maquinaria, componentes electrónicos— y abarata lo que importa. Para los países que le compran, entre ellos México y buena parte de América Latina, eso se traduce con retraso en precios de bienes duraderos.

    Nada de esto es asesoría financiera. Aquí no se recomienda comprar ni vender ninguna divisa, y operar en el mercado de cambios es una de las formas más rápidas conocidas de perder dinero.

    Lo que todavía no sabemos

    • Cuánto se gastó de verdad. Las cifras de 8,45 y 5,33 billones de yenes son estimaciones a partir de las cuentas del banco central. El importe oficial lo publica el Ministerio de Finanzas a fin de mes.
    • Si hubo acuerdo previo o improvisación. Que Estados Unidos hiciera un rate check el jueves y entrara el viernes sugiere coordinación planificada, pero ninguno de los dos gobiernos ha explicado cuándo se pactó ni bajo qué condiciones.
    • Cuánto puso cada uno. Se sabe que el Tesoro entró; no se ha publicado con cuánto. Es un dato relevante, porque una participación simbólica y una masiva envían señales muy distintas.
    • Si el Banco de Japón acompañará con tasas. Es lo único que atacaría la causa. No hay anuncio, y la intervención no obliga a nada.
    • Dónde está el nivel que Tokio defiende. Se especula con las 160 unidades por dólar, pero ningún funcionario ha puesto una cifra, y no vamos a inventarla.
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    Fuentes y verificación