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    La inflación de EE. UU. bajó al 3,7%: por qué la Fed mira otra cifra que lleva seis meses sin moverse

    El índice PCE cayó cuatro décimas en junio y los mercados lo leyeron como un alivio. Pero la medida que descarta los precios más extremos ni se inmutó: lleva desde enero entre 2,2% y 2,4%. Esa quietud dice más que la caída.

    Por Redacción
    ·6 min de lectura
    Tablero de precios de combustible en una gasolinera de Estados Unidos
    Foto: Tony Webster · CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

    El 30 de julio, la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA, por sus siglas en inglés) publicó los precios de junio. El índice PCE —el que la Reserva Federal usa como referencia oficial de inflación— bajó al 3,7% anual desde el 4,1% de mayo. En el mes cayó 0,1%, el primer retroceso mensual del año.

    El mismo día, el Banco de la Reserva Federal de Dallas publicó su propia medida. Casi nadie la citó. Marcó 2,2%, y con eso encadenó seis meses prácticamente inmóvil.

    Las dos cifras salen de los mismos precios. La distancia entre ellas es la noticia.

    Tres formas de medir lo mismo

    • PCE general. Todo lo que consumen los hogares: la gasolina, el súper, la renta, el seguro médico. Es la cifra del titular.
    • PCE subyacente. El mismo índice, pero quitando alimentos y energía. Se descartan siempre esas dos categorías porque son las más volátiles, y la idea es ver la tendencia de fondo.
    • Media recortada. La que calcula la Fed de Dallas. En vez de quitar siempre lo mismo, cada mes descarta los componentes que más se movieron en las dos direcciones: los que más subieron y los que más bajaron. Con lo que queda en medio, promedia. Si un puñado de precios se dispara, la media recortada no lo ve; si la inflación es general, lo ve entero.

    Así quedaron las tres en lo que va de 2026, en tasa anual de doce meses:

    Medida (12 meses)EneFebMarAbrMayJun
    PCE general2,92,93,53,84,13,7
    PCE subyacente3,13,03,33,33,43,3
    Media recortada2,42,32,42,32,42,2

    El PCE general se movió 1,2 puntos entre enero y mayo, y luego devolvió cuatro décimas. La media recortada se movió dos décimas en seis meses, y hacia abajo.

    Qué implica esa quietud

    Si la inflación fuera generalizada —si estuviera subiendo todo— las tres líneas subirían juntas. No lo hicieron. Que la media recortada no se moviera significa que la subida de 2026 estuvo concentrada en unos pocos componentes, no repartida por la canasta.

    Cuáles, ya lo veníamos contando: la energía. En junio el petróleo se desplomó tras la tregua entre Estados Unidos e Irán, después de meses de tensión que lo habían empujado al alza.

    Los datos mensuales anualizados lo enseñan sin ambigüedad:

    Medida (1 mes, anualizada)AbrMayJun
    PCE general5,05,7−1,3
    PCE subyacente3,04,11,6
    Media recortada2,52,71,4

    Vale la pena detenerse en la fila de en medio. La subyacente supuestamente ya excluye la energía, y aun así pasó de 4,1% a 1,6% en un mes. Eso ocurre porque el combustible no solo se paga en la gasolinera: se cuela en los boletos de avión, en el transporte de mercancía, en los envíos. Quitar la categoría "energía" no quita el efecto de la energía. La media recortada aborda el problema por otro lado, y por eso se movió mucho menos.

    La Fed había decidido el día anterior

    El 29 de julio, la Reserva Federal mantuvo las tasas en 3,50%-3,75% con un voto de 9 a 3. Los tres disidentes —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— no pedían recortar: pedían subir un cuarto de punto. El dato de junio llegó a la mañana siguiente.

    Conviene separar el hecho de la lectura. El hecho es la secuencia. La lectura admite dos versiones, y ambas se sostienen con estas mismas cifras:

    • A favor de los halcones. La subyacente sigue en 3,3%, muy lejos del objetivo del 2%. Y en el acumulado de seis meses anualizado va en 3,8%: casi el doble de la meta. Un mes de energía barata no arregla eso.
    • A favor de los que no quieren mover nada. La media recortada va en 2,2% a doce meses y 2,4% a seis. Si la presión fuera amplia, ahí se vería. No se ve.

    Nada de esto implica que los tres disidentes se equivocaran por desconocimiento. Tenían delante los datos de precios al consumidor de junio y sabían hacia dónde iban. Su voto es sobre un riesgo hacia adelante —que el encarecimiento de la energía termine filtrándose al resto—, no sobre el pasado. Y ese riesgo no lo resuelve un dato de junio.

    El detalle que casi nadie miró

    En el mismo informe: los ingresos personales subieron 0,2% en junio y el gasto subió 0,3%. La tasa de ahorro cayó a 2,7%, desde 3,0% en mayo.

    Traducido: de cada 100 dólares que les quedaron después de impuestos, los hogares estadounidenses guardaron 2,70 y gastaron el resto. Están gastando por encima de lo que les crece el ingreso, y el colchón se adelgaza. Es la parte frágil del asunto. Si la energía rebota —y el petróleo ya se movió al alza después del periodo que mide este informe—, hay menos margen para absorberlo.

    Por qué te importa desde América Latina

    La tasa de la Fed es el precio del dólar en el mundo. Cuando sube, el capital tiende a volver a Estados Unidos y las monedas de la región se debilitan; cuando la presión para subirla se afloja, esa tensión cede.

    Si la inflación estadounidense sigue enfriándose, el argumento de los tres disidentes pierde fuerza y el escenario de una subida en septiembre se aleja. Eso quita presión sobre el peso y sobre los bancos centrales de la región, que llevan meses decidiendo con un ojo puesto en Washington. La prueba inmediata: el Banco de la República de Colombia decide hoy mismo, y Banxico el 7 de agosto.

    Si nunca has tenido claro por qué una cifra publicada en Washington termina en tu recibo, aquí explicamos qué es la inflación y cómo te empobrece aunque tu sueldo no baje.

    Lo que todavía no sabemos

    • Si la caída de la energía se sostiene. Este informe mide junio. El petróleo se movió al alza después. El dato de julio se publica a finales de agosto y puede deshacer buena parte de la mejora.
    • Si los tres disidentes repiten en septiembre. Un voto dividido no anticipa el siguiente, y entre una reunión y otra hay dos informes de empleo y dos de precios.
    • Cuánto de la calma de la media recortada es real y cuánto es rezago. Es una medida de doce meses: por construcción tarda en registrar los cambios de régimen.
    • Dónde queda ese 2,7% de ahorro en perspectiva histórica. Es una tasa baja, pero no pudimos confirmar en una segunda fuente si es un mínimo o simplemente un nivel bajo más, así que no lo afirmamos.

    Este artículo es informativo y no constituye asesoría financiera. Las cifras citadas provienen de los informes oficiales de la Oficina de Análisis Económico y del Banco de la Reserva Federal de Dallas, ambos publicados el 30 de julio de 2026.

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    Fuentes y verificación